Ajo (Allium sativum)

Probablemente no existe planta medicinal más conocida y estudiada que el ajo. Se ha utilizado desde tiempos inmemoriales en numerosas y variadas formas. Por ejemplo, un papiro egipcio que data de hace más de 3,500 años contiene sobre doscientas recetas a base de ajo para diversos problemas de salud. El ajo ejerce efectos sobre numerosos órganos de nuestro cuerpo y sobre numerosos aspectos de nuestra fisiología. El problema con el ajo es el olor que delata, incluso a varios metros de distancia, a quien lo consume. Este olor se debe a dos sustancias altamente volátiles llamadas aliina y disulfuro de alilo. Estas se disuelven con gran facilidad en los líquidos y en los gases y al ser trasportadas por la sangre impregnan todos los tejidos de nuestro cuerpo.

Los siguientes son los principales efectos benéficos del ajo que han sido sustanciados en estudios científicos:

La forma en que se prepara y se ingiere el ajo es importante para lograr estos beneficios. El ajo crudo y el cocido poseen diferentes propiedades medicinales, es decir, algunos de los efectos del ajo se producen con mayor efectividad ingiriendo ajo crudo, mientras que otros se logran igual o mejor ingiriendo ajo cocido.

Varios de los beneficios del ajo se deben a un compuesto llamado alicina que actúa contra numerosos virus y bacterias y que es considerado por muchos investigadores como el más potente antioxidante conocido. Sin embargo esta sustancia no está presente en el ajo sino que se forma cuando la aliina y la alinasa, otras dos sustancias que sí están presentes se combinan. Esto ocurre cuando el ajo es cortado, machacado, o en el caso de suplementos de ajo, durante el proceso digestivo. La alicina sólo dura unos minutos por lo que es importante ingerir rápidamente el ajo luego de ser cortado o machacado. Al cocinar el ajo se destruye la alicina. Sin embargo, se liberan otros compuestos como la adenosina y el ajoeno que poseen propiedades anticoagulantes y ayudan a reducir el nivel de colesterol.

En un estudio reciente llevado a cabo en Canadá se encontró que los efectos antioxidantes de la alicina se deben a una sustancia llamada ácido sulfénico que se genera cuando la alicina se descompone. Otros vegetales como la cebolla contienen una sustancia muy parecida a la alicina. Sin embargo su actividad antioxidante no se compara con la del ajo. Esto probablemente se debe a que esta sustancia no se descompone con la misma rapidez que la alicina.

Como Usar el Ajo
Ya hemos señalado que la forma en que el ajo es preparado para el consumo y la manera en que lo ingerimos son de vital importancia para su efectividad. Existen numerosos suplementos a base de ajo que se venden en forma de cápsulas. Algunas de ellas se anuncian como carentes del olor típico del ajo. Estos productos son útiles para reducir el nivel de colesterol y otros usos pero no poseen propiedades antibióticas ya que estas dependen precisamente de los compuestos que le otorgan al ajo su característico olor.

Algunos de los beneficios del ajo, como por ejemplo la reducción del nivel de colesterol, sólo se logran luego de varios meses de ser ingerido diariamente. Como existen tantos y tan variados preparados a base de ajo resulta imposible dar unas recomendaciones generales en cuanto a las dosis a ingerirse. Lo mejor es comprar una marca reconocida como Kwai y Kyolic, seguir las instrucciones y estar pendientes a cualquier reacción alérgica. En caso de dudas o para tratar condiciones específicas de salud un naturópata competente puede orientarlo.

Ingerir uno o dos dientes de ajo diariamente puede otorgarnos importantes beneficios de salud pero en términos de nuestras relaciones sociales puede que no sea lo mejor. Masticar dos o tres hojas de perejil luego de ingerir ajo puede ayudar a controlar el olor aunque no lo elimina totalmente.

Precauciones
El ajo es, por lo general, seguro. Sin embargo, algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas en forma de problemas gastrointestinales o irritación de la piel. Debido a sus propiedades anticoagulantes su uso debe ser suspendido al menos dos semanas previo a cualquier intervención quirúrgica o extracción dental.

Propiedades del ajo para bajar de peso

Sorprendentemente, el ajo también tiene la posibilidad de permitir el control de peso a las personas. Así como también es antiséptico, antibacteriano y bueno para una gran cantidad de cosas, también uno de sus componentes ayudaría a evitar aumentar el peso, lo cual lo convertiría en un alimento ideal para incorporar a todo tipo de dietas.

 

 Dentro de las interesantes propiedades que ya de por sí cuenta el ajo, también se encuentra la de permitirle a las personas adelgazar, o al menos poder controlar su peso. Al parecer en un estudio realizado por unos médicos israelíes. Todo esto vendría de la mano de una sustancia presente en el ajo llamada alicina, que sería la culpable de gran parte de sus propiedades.

Durante las pruebas que realizaron los investigadores, estos se dieron cuenta de un efecto secundario interesante: ninguna de las ratas que recibió alicina engordó. "Comieron la misma cantidad que el grupo de referencia, pero su peso no cambió", dijo Telma Rosenthal, una de las especialistas en hipertensión arterial del Tel Hashomer.

La alicina es la sustancia que le da al ajo su aroma y sabor. Y esto científicos israelíes del Weizmann Institute han conseguido eliminar tumores malignos en ratones a partir de esta sustancia que se encuentra en el ajo. Si ahora se termina de confirmar que no sólo ayuda a controlar el peso sino que incluso es un buen remedio para perder peso, mucho mejor aún será.

Hay muchas maneras de incorporar a la dieta el
ajo.

 

El ajo, un histórico remedio para el corazón y el sistema inmune

El ajo es, probablemente, uno de los remedios naturales con mayor tradición histórica. Se le han atribuido beneficios muy diversos, como mejorar el sistema cardiovascular, el sistema inmunitario, proteger frente a algunos tumores o aliviar cuadros depresivos. Con el avance de la ciencia se han podido analizar qué componentes de este bulbo lo convierten en un verdadero tesoro para nuestra salud

El Allium sativum, popularmente conocido como ajo, se cultiva desde hace siglos en todo el mundo. El cultivo de esta hortaliza se inició en Asia y, rápidamente, se extendió por Europa y América. Su uso a nivel culinario es también antiguo, siendo uno de los condimentos más frecuentes en la dieta mediterránea. Es, precisamente, este uso culinario en pequeñas cantidades lo que hace que, muchas veces, no se valore del todo su composición nutricional. Analizando este aspecto vemos que, casi un 30% de la parte comestible corresponde a hidratos de carbono y, aproximadamente, un 6% a proteínas. No obstante, lo realmente interesante es su composición en cuanto a vitaminas y minerales. Destaca así la cantidad de vitaminas del grupo B o la de calcio, hierro, yodo y fósforo.

Un repaso histórico
Dejando a un lado aspectos nutricionales, es curiosa la cantidad de usos medicinales que se le han dado al ajo a lo largo de la historia de la humanidad. En el Antiguo Egipto era considerado como un tónico cardíaco y, por este motivo, lo tomaban los esclavos que construyeron las pirámides. Incluso su consumo aparece recomendado en el tratado médico “Codex Ebers”. En las culturas griega y romana, también era consumido por navegantes y soldados para aumentar su fuerza y, durante la Edad Media se usó como antibacteriano y para combatir afecciones respiratorias. Las medicinas orientales, además de usarlo para problemas cardíacos y respiratorios, lo utilizaban para aliviar situaciones depresivas. Más cerca de nuestros días, durante la Primera Guerra Mundial, ante la escasez de medios sanitarios, fue usado como antiséptico para heridas externas. En la actualidad, forma parte de muchos productos farmacéuticos y las acciones terapéuticas de sus componentes son estudiadas en múltiples ensayos clínicos.

Qué compuestos tienen efecto sobre nuestra salud
Los estudios llevados a cabo con el ajo han puesto de manifiesto que posee un gran número de sustancias, que pueden tener un efecto beneficioso para la salud. Además, se cree que todavía quedan compuestos por descubrir. La cantidad y el tipo de estas sustancias puede variar, según lo hagan el tipo de cultivo y maduración del ajo, así como su procesamiento y conservación. La mayoría de estas sustancias son azufradas (contienen azufre), algunas de las cuales son los responsables del olor característico del ajo, porque son volátiles. No obstante, también su fracción proteíca, así como su contenido en selenio o glucósidos tienen un efecto favorable para nuestra salud. Dentro del grupo de compuestos más importante, el de los azufrados, cabe destacar que la cantidad presente varía según el ajo esté crudo o cocido.

El ajo, ¿crudo o cocido?
Cuando el ajo está crudo contiene una gran cantidad de un compuesto llamado aliína. Al ser cortado o machacado, la mayor parte de aliína se transforma en alicina. Se ha demostrado que estos compuestos, junto con otros más minoritarios, pueden tener un efecto beneficioso sobre el sistema inmune. Los estudios constatan su actividad antivírica, antibacteriana y antifúngica, así como su capacidad como estimuladores y moduladores de la maquinaria inmunológica. En el proceso de cocción del ajo, la alicina y otros compuestos se destruyen y aparecen otras sustancias como la adenosina o el ajoeno. Éstas tienen una probada capacidad protectora sobre el sistema cardiovascular, de hecho, tienen propiedades anticoagulantes y reductoras de los niveles de colesterol.

Efectos colaterales del ajo
Es evidente que el ajo, tanto crudo como cocido, ofrece un amplio abanico de ventajas para la salud. No obstante, su consumo, en determinadas cantidades o en determinadas personas, no está exento de algunos inconvenientes. En primer lugar, el ajo puede ser muy irritante para el tracto digestivo. Tanto es así que puede favorecer la aparición de úlceras o náuseas. Además, se ha comprobado que puede disminuir el apetito en algunas personas y en otras, incluso, provocar anemia. Por otro lado, nos encontramos con un problema clásico cuando se habla del ajo, el olor y la molesta sensación cuando “repite”. Esta serie de inconvenientes a la hora de consumir ajo, unido a la extensa serie de ventajas para el sistema inmune y cardiovascular, ha hecho que se investigue la manera de que podamos beneficiarnos de esta hortaliza, sin padecer ninguna de las molestias citadas anteriormente.

Los beneficios del ajo potenciados, el extracto de ajo añejado
El resultado de estas investigaciones es el proceso de añejado del ajo. Este proceso consiste en un envejecimiento del ajo, una vez limpio y rebanado. La duración del mismo es de veinte meses y se realiza dentro de unos tanques de acero inoxidable. Los resultados del añejado son fundamentalmente dos. En primer lugar, todos aquellos compuestos que están presentes en el ajo crudo y que causan el mal olor e irritación gastrointestinal, se transforman en otros seguros y estables. Así, el extracto de ajo añejado es un derivado del ajo inoloro y totalmente seguro. En segundo lugar, la cantidad de muchos de los compuestos azufrados que encontramos en el ajo crudo y que son muy útiles terapéuticamente, como la S-acetil cisteína, se ve incluso triplicada después del añejado. Por otro lado, en este proceso se generan compuestos azufrados nuevos que no están presentes en el ajo crudo. Por ejemplo, la S-alil mercaptocisteína, un potente reductor de los niveles de colesterol, antitumoral, protector hepático e inmunoestimulador.

 

DOLENCIAS INFO.TERAPIAS VADEMECUMS SONICA VIDEO CULTURA INICIO